lunes, febrero 08, 2016

La guerra de los setenta vista con un solo ojo.

EL MONODEMONIO.
Por Andrea Palomas Alarcón.

Habría querido oponer a la “teoría de los dos demonios” un título más digno que la imagen imprecisa de un diablo en monopatín. Me lo impide, sin duda, un profundo desprecio por las consignas. 
La “teoría de los dos demonios” no es una verdadera teoría sino un sopapo silenciador ante la mera mención de “terrorismo” en alusión al conflicto de los setenta. Soslaya con una hipérbole que en Argentina hubo un conflicto armado y no un grupo de locos, un monodemonio, que una mañana se levantó de mal humor y salió a matar gente.
Estamos gobernados por consignas que clausuran el debate. En estos días, el secretario de DDHH, Claudio Avruj, fue actor de interminables desmentidas sólo por haber recibido a una asociación que nuclea a las víctimas del terrorismo. “No se piensa volver a la teoría de los dos demonios” insistió una y otra vez postrándose ante los estridentes. Ha debido repetir esa consigna de ignota factoría como un talismán contra la incorrección política.



A fuerza de iracundia pretende silenciarse toda una parte de la historia. Los cultores de la mediamemoria chillan cuando se les recuerda la ferocidad de los ataques terroristas de ERP y Montoneros. ¿No tienen, acaso, derechos humanos las víctimas del terrorismo? 
Desde el reclamo de “memoria completa” hasta la riña por el verdadero número de “desaparecidos” surgen disputas perpetuas, denuncias, solicitadas: delito de opinión. La expresión misma “memoria completa” se acusa como ofensa y provocación. Con argumentos enrollados decretan que el homenaje a las víctimas del terrorismo estaría  blanqueando el “vale todo”. Se obtura la libre opinión y trazan al adversario como un neurótico prolijo, que pesa demonios en platillos opuestos de una balanza. 

¿Fue una guerra?

¿Fue una guerra? ¿O la matanza despiadada del Estado contra un grupo que pretendía construir un mundo mejor? ¿Defendían los uniformados a la sociedad o fueron mercenarios al servicio de las políticas neoliberales de Martínez de Hoz? ¿Mataron y murieron para que se pudieran importar paraguas de China o defendieron a la Patria?
La causa 13/84, conocida como “Juicio a las Juntas”  dice que fue una guerra revolucionaria. Guerra. Creímos entonces que el debate había terminado pero alguna tara mental nos impide avanzar como país destejiendo por la noche, como Penélope, lo que tejimos durante la jornada.

Apelar a la teoría del monodemonio es negar que el Estado respondió con guerra, a los que le habían declarado la guerra. Grupos armados, entrenados en Cuba y Libia, con grados militares, uniformes, reglamentos. Cuentan que en su exilio dorado de Cuba y París, Firmenich tenía un edecán. 

El todopoderoso Estado. 

No es raro que los que reemplazaron a Dios por el todopoderoso-superabundante-infinito proveedor-“papito”- Estado aleguen que la lucha fue desigual. Que no se puede  equiparar la agresión del Estado con la de grupos guerrilleros. Siendo el ser humano religioso por naturaleza, el comunismo no eliminó a Dios, sólo lo reemplazó por el Estado. 
El Estado como persona adulta tendría toda la responsabilidad y los niñitos traviesos que atacaron a la sociedad, ninguna. El aspecto psicológico en política nunca es ajeno. 
La realidad es que el Estado argentino fue atacado por grupos hábiles para subvertir a la Nación. Como toda revolución, no fue un Estado contra otro sino un grupo armado contra el Estado. Fue una guerra revolucionaria pero a diferencia de la Revolución de Mayo, su causa no fue nacional sino internacionalista, elitista, imperialista. 

La guerra sucia y desigual.

Es discutible si la lucha fue desigual. En el Monte Tucumano el ERP llegó a gestar una “zona liberada” que buscaba el reconocimiento internacional como bando “beligerante”, llegando a cobrar peaje en las rutas. De todas maneras, que una guerra sea desigual no la hace menos guerra. Todas las guerras de la historia han sido desiguales en mayor o menor medida. 
Algunos más realistas conceden que, en todo caso, fue una guerra sucia. Todas las guerras son sucias. No hay guerras lindas, puras, de uniformes blancos y buenos modales. Todas las guerras son brutales y lo único que evita la brutalidad es evitar la guerra. 

El contexto y la memoria. 

Por último y sin pretensiones de comenzar siguiera a rascar la pintura de un asunto tan profundo como la guerra revolucionaria-contrarrevolucionaria argentina: el contexto.
Cuando con mal teatralizado frenesí se pretende silenciar   a las víctimas del terrorismo lo que se busca es borrar el contexto en el que se desarrolló una guerra cruel y dolorosa.
Una persona, hace poco, me relató los pormenores del sangriento atentado al comedor de Coordinación Federal. Las primeras atenciones a los heridos: un agente atravesado de lado a lado por la pata de una mesa como si fuera una lanza, aullaba primitivamente llamando a su madre. Recoger los pedazos de seres humanos que habían sido amigos y compañeros de trabajo es más de lo que un ser humano puede soportar sin perder la cordura o parte de ella.

Esto es lo que se quiere eliminar cuando se suprime la otra parte de la memoria. No sólo un contexto político- social mundial sino emocional, el contexto de temor y odio en el que vivía la sociedad. El temor y odio que llevó a toda una sociedad a apoyar y aplaudir la lucha contra el terrorismo. 

Un demonio en monopatín no puede contar la historia completa de nuestro pasado. Irónicamente, cuanto más han querido borrar una parte de la memoria, más vigorosamente se ha empecinado en volver e instalarse, con sus demonios y sus heroísmos. Es lo que suele pasar con la memoria, huye cuando la buscamos y nos asalta de frente cuando queremos olvidar

8 comentarios:

Rosario dijo...

Brillante! Nada más que la verdad. Quien haya sufrido aquella década de los '70 con edad como para recordarla enteramente, puede atestiguar esto. Si tiene miedo de hacerlo en público pensando en que lo van a escrachar como facho, genocida, allá él. Con su miedo lo único que favorece es "el relato": una mentira elaborada, fácil de digerir en las mentes débiles.

Rodolfo Mario MILANO dijo...

Fue realmente trágico, pero la subversión marxista fue siempre así, no hay más que leer un poquito de historia, los verdaderos demonios Lenin y fundamentalmente Stalin en la URSS, como HO Chi Minh los Khmer Rojos (Camboya) etc., Castro y el asesino serial CHE GUEVARA, etc. sendero luminoso, ERP, Montoneros, Brigadas Rojas, ETA etc....., ¿Qué nos quieren contar?, yo he vivido esa época y la recuerdo perfectamente.
Los subversiuvos fueron asesinos, lean el discurso el Presidente Constitucional Teniente General D. Juan Domingo Perón (20.ENE.1974) cuando se refiere a ellos, "exterminar uno a uno..." y todo clarito.

Carlos E Sanchez dijo...

Muy buen articulo, felicitaciones

Mabel Giovarruscio dijo...

Lo lamentable de todo esto es que siguen muriendo día a día presos políticos en las cárceles. Esta muy bueno que comencemos a desenmascarar a todos los que lucraron y siguen lucrando a costa del sufrimiento de miles de familias. La pregunta es: cuántos años nos llevará cambiar "el relato" por la verdadera historia?

Melina Andrade dijo...

Pese a ser muy chica en los 70s se muy bien lo que pasaba. Nadie era un angelito y si los montos llegaban al poder, quisiera saber cuantos mas hubieran muerto

alicia raquel Botteri dijo...

El articulo me resultó MUY BUENO!! quienes vivimos esa época sabemos bien lo que pasó y cuales fueron lad directivas de la Presidente Isabel Martinez. Los guerrilleros asolaban x doquier y nuestras gloriosas Fuerzas Armadas salieron a defender la Nacion. Lamentablemente quedaron vivos los gestores de la guerrilla. Los cabecillad que desde el exterior, viviendo como reyes,siguieron dirigiendo las cosas.Desearia que el actual.gobierno, ponga blanco sobre negro para que la Justicia se aplique con JUSTICIA..

Anónimo dijo...

El articulo me resultó MUY BUENO!! quienes vivimos esa época sabemos bien lo que pasó y cuales fueron lad directivas de la Presidente Isabel Martinez. Los guerrilleros asolaban x doquier y nuestras gloriosas Fuerzas Armadas salieron a defender la Nacion. Lamentablemente quedaron vivos los gestores de la guerrilla. Los cabecillad que desde el exterior, viviendo como reyes,siguieron dirigiendo las cosas.Desearia que el actual.gobierno, ponga blanco sobre negro para que la Justicia se aplique con JUSTICIA..

Anónimo dijo...

Dra. Conocí su actividad en oportunidad de una participación suya en un programa de TLV1 con la conducción del Sr. Soaje Pinto y ahora he leído esta nota en el "informador Público".
Le hago llegar, por este medio, mi mayor respeto y el comentario de coincidir plenamente con lo que ha expresado de muy buena forma.
Por ser una persona mayor de 60 años, he conocido esos años de plomo y mentiras, que luego de la derrota de los asesinos de la NACIÓN, prosiguió con una incesante campaña de mentiras, porque para otra cosa no daba, y engañando a las nuevas generaciones con cantos de sirena, tomaron el poder y se robaron todo. Recuerdo VÍVIDAMENTE el lenguaje soez, impertinente e ilegal de los "muchachos maravillosos" y la forma en que bandas armadas para la liberación terminaron robando bancos, al principio y al fianl del conflicto. La GRIETA SIEMPRE ESTUVO y lo que hizo el gobierno K fue aprovecharse de ella, abriéndola. Los terroristas sobrevivientes, sus hijos, madres, padres, abuelas, nietos, etc... NO TIENEN LA MÁS MÍNIMA INTENCIÓN DE DISCULPAR NADA, no sé porqué piden una reconciliación, del otro lado, el "nuestro", digamos, a sabiendas que eso será IMPOSIBLE, posiblemente porque la sangre de nuestras FFAA secó rápido y la de sus asesinos, quieren hacernos creer, chorrea en la cara, será la de ellos, porque las manos de los que no tuvimos nada que ver con ellos, las tenemos LIMPIAS. La Carlotto presenta a sus hijos como HÉROES NACIONALES "que pusieron lo que hay que poner en el moemnto..." (sic), pero acepta nietos falsos para el cobro de pesos. SIEMPRE MINTIERON, les mintieron a los suyos, ¡CÓMO NO NOS VAN A MENTIR A TODOS!
Con la esperanzada creencia que su prédica, no solo continúe, sino que se arraigue para difundirse, le saludo muy atentamente. Virulazo Benvenuto.-